Empecemos con las relaciones raras, rápidas y recicladas…

¿Sabía usted que sus hijos en algún momento se van a enamorar?.  En ocasiones algunos padres de familia me comentan su preocupación y sus temores respecto al momento en el cual sus hijos o hijas se inician en el mundo del noviazgo.  Sabemos que los actuales modelos de relación muestran características que colocan en una posición de riesgo a quienes eligen este tipo de relación, me refiero a los famosos “apretes, amigos con derecho, amigovios, marinovios y hasta las relaciones paralelas”.

Estos modelos de relación tienen como común denominador la ausencia de compromiso y ante todo la nula exclusividad entre las partes, un conocimiento nulo de los valores de mi pareja (si se le puede llamar pareja), falta de claridad en el propósito de la relación y un fuerte interés erótico como motivador de la relación que detona en el inicio de la actividad sexual irresponsablemente, siendo estas algunas de las variables que distorsionan el verdadero sentido de una relación de pareja y lo que complica aún más la influencia de los padres de familia en la afectividad de los hijos e hijas.

Tristemente hay padres de familia que “andan ajenos” en el tema de las relaciones interpersonales de sus hijos, especialmente de sus relaciones de pareja, lo cual puede explicar porque me encuentro con frecuencia jóvenes (y al escribir no pienso en preadolescentes y adolescentes solamente) que confunden el amor con la atracción, la idealización, la obsesión y hasta con la dependencia afectiva; pues claro, no han recibido una orientación clara por parte de sus padres en el tema de la afectividad pues andan “ajenos” ante esta realidad. Todo padre de familia debe iniciar esta titánica labor a través de un cuestionamiento profundo con sus hijos e hijas respecto a los modelos actuales de relación que generan tanta confusión. ¿Y usted ya lo hizo?

El reto es educar la afectividad de manera intencional…

Vamos a definir la afectividad como el conjunto de emociones y sentimientos que un ser humano experimenta en la dinámica de sus relaciones interpersonales, por lo que el educar esta dimensión desde el rol parental se convierte en todo un desafío.  Si bien es cierto la educación de la afectividad se logra desde la propia vivencia cotidiana de dichas emociones y sentimientos, es necesario que se cuente con la información necesaria que permita una intervención efectiva, pues existen en nuestro contexto cultural una serie de distorsiones respecto a la afectividad y su vivencia, las cuales deben ser cuestionadas con el único fin de ser reemplazadas.

En mi trabajo profesional he descubierto que la principal fuente de sufrimiento afectivo tiene que ver con las concepciones erróneas de lo que implicar el amor y sus manifestaciones, por lo que el promover una idea clara del verbo amar puede ser un factor protector para los hijos.

¿Cómo usted vive su propia afectividad?

Como en todas las áreas de la formación de los hijos es fundamental la variable del modelaje, la cual es el aspecto de mayor influencia en el desarrollo de los hijos e hijas, por lo que es indispensable que los padres de familia hagan consciente la manera de vivir su propia afectividad, identificando los temores, fantasmas y prejuicios que expresan indirectamente respecto al tema de las relaciones de pareja. ¿Ha escuchado la frase: no confíe en los hombres, todos son iguales?, o bien ¡no se enamore, mejor “dedíquese a estudiar, no vale la pena!, estas, entre otras son frases que reflejan los temores de los padres de familia pero ante todo pueden ser el reflejo de experiencias no superadas ni transformadas en lección, por lo que cada padre de familia debe asegurarse de no estar trasmitiéndole a sus hijos e hijas sus capítulos no resueltos, pues en este caso estarían heredándole a los hijos una visión bastante pobre de lo que significa el amor pero ante todo de su propia vivencia del amor. ¡No olvide que usted es el principal modelo de sus hijos!

El amor no le hace daño a nadie, lo que nos daña es nuestra forma de amar…

Todas las personas vamos adquiriendo a través de nuestra historia de vida un aprendizaje socio-afectivo, el cual determina entre otros factores nuestra manera de vincularnos con los demás, la manera personal de demostrar el afecto, así como los roles que asumimos en nuestras relaciones interpersonales, lo cual se convierte en una característica de nuestra personalidad y ante todo de nuestra  identidad.  Se debe atender este aprendizaje que se transforma en nuestro propio estilo de amar, con el fin de que los hijos e hijas puedan hacer consciente aquellos aspectos poco saludables para su desarrollo personal así como para el establecimiento de las relaciones interpersonales. De ahí que debemos aclarar que el amor en sí mismo no es maligno, no hace daño a nadie, sino por el contrario lo que afecta y daña es nuestra forma de amar basada en carencias y estereotipos culturales.

Herramientas para hablar con los hijos acerca del amor

  1. Ubíquese en la etapa de desarrollo de sus hijos y en su vivencia del amor, esto le permitirá ser efectivo pero ante todo tener empatía.  Recuerde que en la adolescencia toma relevancia el establecimiento de las relaciones de pareja y aumenta a la vez la presión social.
  2. No olvide que sus hijos independientemente de su edad tienen la capacidad de amar, sin embargo, la habilidad de amar es lo que debe estimularse y desarrollarse de manera intencional.
  3. Confronte su propia idea del amor, pero ante todo su propia vivencia con el amor.  No trasmita a sus hijos temores ni prejuicios acerca del amor, pues puede distorsionar la forma de vivir la afectividad en sus hijos.
  4. Amplíe su significado de amor. No olvide que el amor no es un sentimiento, tiene sentimientos pero el amor no sólo se siente, también se piensa y se quiere; en otras palabras el amor es una decisión que contiene sentimientos.
  5. Conozca el significado de amor de su hijo. Invítele a reflexionar sobre el papel de las emociones y los sentimientos, pero ante todo reflexione a su lado del papel de la mente y la voluntad en la decisión de amar.  Si solo te suscribes al papel de las emociones podés confundir el amor con la atracción y aunque la atracción puede existir en el amor, el amor es más que atracción.
  6. No piense que es más fácil sentir el amor que explicarlo, si se puede concretizar y ante todo pragmatizar. Una manera de hacerlo es que los hijos comprendan que la razón opera sobre la emoción no al revés. Recuerde que no todo lo que a uno le hace sentir bien le conviene. Es imposible decir: “yo siento que te amo” (emociones), “se que no me convienes” (mente) y “no quiero amarte” (voluntad).
  7. Estimule la inteligencia emocional en sus hijos con el fin de que logren diferenciar el amor de todo lo demás que se le parece.  Es importante que aprendan a identificar la atracción, la obsesión, la ilusión y ante todo la dependencia afectiva.
  8. Cuestione la idea de amor de sus hijos de una manera respetuosa pero con argumentos si fuese necesario, más cuando existe una motivación insana al establecer una relación de pareja.
  9. Utilice la autorrevelación como una manera de educar y generar reflexión no de sermonear. Háblele a sus hijos de manera abierta sin lujo de detalles de sus experiencias afectivas como una manera de generar reflexión.  No le tenga miedo a la auto-revelación.
  10. Informe a sus hijos que en el proceso de enamoramiento la química cerebral se altera, sin embargo, la decisión de amar no es solamente una acción química que tiene una manifestación emocional, sino que también debe involucrar la mente y la voluntad. Las endorfinas aumentan los niveles de placer, al aumentar la dopamina se focaliza la atención el ser amado, baja la serotina que aumenta el pensamiento obsesivo hacia ese ser amado pero aunque todo esto es algo intenso no es amor, son emociones en acción.
  11. Si su hijo o hija se ha encaprichado con una potencial pareja, no ataque la relación, trabaje sobre su motivación pues en caso contrario puede detonar el Síndrome de Romeo y Julieta que plantea que la pareja al experimentar sensación de adversidad aumenta la producción de dopamina y esto intensifica la relación, haciéndole pensar que el amor va creciendo.

Herramienta recomendada

¿Te has preparado para recibir la noticia de que ya te convirtieron en suegro o suegra? .  Sabemos que las relaciones de pareja de los hijos e hijas puede convertirse en una experiencia cargada de tensión, por lo que este módulo de recursos en audio y video pretende brindarte herramientas que faciliten la influencia sobre los hijos e hijas en su afectividad y en sus relaciones de pareja.

Curso relaciones afectivas

Visite www.herramientasfamiliares.com y tendrás acceso a más recursos en audio y video sobre este tema.

Te agradezco que dejes tus comentarios