Sabía usted que formar a un hijo implica educarlo también en el manejo del área financiera?.  Sabía que no es un curso de contabilidad I lo que estimula esta área?  Sabía que el manejo de las finanzas está relacionado con el establecimiento de límites y valores, así como con la canalización de las emociones?.  Definitivamente esta área requiere educación y es responsabilidad de las madres y de los padres de familia brindarle a sus hijos herramientas para que se conviertan en una persona con Inteligencia Financiera.

Así como hoy muchas madres se preocupan en desarrollar hijos con inteligencia emocional también hay que generar conciencia en desarrollar la inteligencia financiera: “Capacidad de utilizar el entendimiento en situaciones financieras cumpliendo objetivos establecidos sin ocasionar problemas a la calidad de vida personal y familiar” Grupo CIP, 2003.  En palabras más simples es pensar antes de gastar, apuntando a una guía de gastos basados en necesidades reales.

No cometa el error de creer que la Inteligencia Financiera se desarrolla hasta que se cumplan los 18 años o que es cuando se termina la carrera universitaria o bien cuando se obtiene su primer trabajo, sino por el contrario se da desde que a un hijo (a) se le entrega la mesada para llevar a la escuela o cuando algún familiar en su cumpleaños le obsequia dinero.

Son varios los indicadores que componen la inteligencia financiera, algunos de estos son: la actitud ante el dinero, manejo de gastos, manejo de impulso de compra, mentalidad de inversionista, manejo de deudas entre otros.  En esta ocasión enfatizaremos en la actitud de los hijos ante el dinero, pues cada vez es más común encontrar adultos cuyos problemas financieros radican en esta área.  Entendamos por actitud la manera como enfrentamos y decidimos sobre las situaciones que se nos presentan.

Las 3 actitudes más complicadas:

1. Derrochar: es no valorar el esfuerzo y la dedicación. Cuantas veces sus quejas de madre se dirigen en esta vía.  Recordemos que el esfuerzo es la cantidad de energía utilizada en una actividad y la dedicación es la cantidad de tiempo otorgada a esa actividad por lo que ocupamos que los hijos valoren no el dinero sino la energía y el tiempo invertido.

2. Avaricia: es desear más de lo que se posee.  En la cultura materialista en la que nos desenvolvemos junto a la estimulación de las estrategias mercadológicas se programa en los hijos esta actitud de insatisfacción material que incluso lleva a muchas madres a accesar créditos para realizar compras de artículos con el fin de que sus hijos estén a la moda, poniendo en aprietos incluso su calidad de vida.  Esta actitud de avaricia se contrarresta con una actitud de agradecimiento con la vida por lo que se posee sea poco o sea mucho.

3. Codicia: está muy asociada a la actitud anterior con la diferencia que se enfoca en desear intensamente lo de los demás.  Nace de la envidia y del egoísmo y por supuesto de la cultura del tener en que respiramos.  Hoy encontramos niños y niñas de 6 años de edad con celular propio, lo que obviamente le hace la boca agua a sus amiguitos.   A pesar de eso ayudarle a un hijo a interiorizar que uno no vale por lo que tiene sino por lo que se es puede ayudar a minimizar esta actitud.

En resumen:

 1- Revise primeramente su propia actitud como madre ante el dinero.

2- Recuerde que la educación de un hijo es integral.

3- Responsabilice a sus hijos del dinero que se le otorga.  Comunique sus expectativas.

4- Haga una lista de necesidades y establezca un plan de compra.

5- Al comprar algo que su hijo desea comprométalo a participar ya sea ahorrando o bien regateando.  Compre en equipo.

6- Desarrolle el hábito del agradecimiento a lo que se posee.

7- Discuta con su hijo si el valor personal se fundamenta en las posesiones materiales.

Por Lic. Wagner Eduarte

Grupo CIP

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