10 Tips para escuchar a los hijos

¡Hable acaso yo escucho con los ojos, además usted solo para vagabunderías me llama!… ¿Ha escuchado estas frases?. Yo sí y en muchas ocasiones, pues son cientos los padres de familia que se les hace difícil escuchar a sus hijos y mantener un proceso asertivo de comunicación, de ahí la pregunta ¿cómo desarrollar la capacidad de escucha como padre o madre?. ¿Le interesa?, si su respuesta es negativa tenga mucho cuidado; puede estar perdiendo una gran oportunidad de acercarse a sus hijos o mejor aún que ellos se acerquen a usted.

Es importante evaluar el sentimiento que manifiestan nuestros hijos respecto a los patrones de comunicación familiar, especialmente en lo relacionado a la actitud comunicativa que reflejan, pues este sentimiento tendrá un efecto directo en la calidad de la relación. ¿Sabes cómo se sienten tus hijos con tus patrones de comunicación?.

Para desarrollar la habilidad de escucha, dicho sea de paso tan necesaria en todos los seres humanos especialmente en el rol de la paternidad y maternidad, lo primero que ocupamos es concientizarnos de su importancia pues muchos son los conflictos o bien los malentendidos que surgen por esta limitante o área de oportunidad.

La escucha es la base de la comunicación

La escucha activa es un elemento fundamental para un proceso de comunicación sano, es la base de una relación significativa.  ¿Verdad qué a usted le gusta que le presten atención cuando usted se comunica?, ¿si o no, pero cuando le prestan atención le están comunicando interés?; claro como podría brindar una acertada retroalimentación sino escucho primero, en otras palabras nadie podría ser un buen comunicador si primero no aprende a escuchar, esto aumenta y mejora la comprensión.

“Si no aprende a escuchar no aprenderá a conversar”

Son innumerables los factores que limitan la capacidad de escucha, sin embargo en esta ocasión mencionaré el más relevante: el tiempo.  En mi experiencia como consejero y terapeuta familiar escucho que esta es una de las quejas más relevantes de los hijos especialmente de los adolescentes sobre el accionar de sus padres, lo que logro verificar con la propia agenda de muchos padres de familia que expresan no tener tiempo para escuchar a sus hijos debido a sus múltiples ocupaciones y actividades, incuso en cientos de hogares la comunicación ha empezado a darse vía e-mail o recados en la refrigeradora, despersonalizando la relación padres e hijos y generando como efecto inmediato distanciamiento y empobrecimiento del vínculo afectivo.

El estrés familiar con el que se enfrenta la cotidianidad se convierte en un solapado enemigo de la comunicación, estrés que dicho sea de paso surge por una sobresaturación de funciones, tanto en la madre como en el padre.   En el caso de las madres que trabajan en el hogar la cultura machista le exige tanto respecto al mantenimiento del hogar que el tiempo se limita a realizar quehaceres domésticos, sin que exista en la mayoría de casos tiempo para compartir con los hijos. En el caso del padre su rol de proveedor y lograr el éxito en el mundo público coopera para que la dinámica familiar cada vez se constituya en una familia distante.

En síntesis, algunas ideas que pueden ayudar

1- Planifique su tiempo, esto le va a permitir calendarizar sus tareas y alivianar el estrés.

2- Aprenda a separar las tareas urgentes de las importantes, pues no siempre lo que creemos que debe ejecutarse inmediatamente produciría tanta catástrofe como lo imaginamos.

3- Haga delegación de tareas domésticas, esto libera la saturación de funciones centrada en una única persona, generalmente la madre.

4- Apele a un estilo de vida en equilibrio, donde el ser sea importante al igual que el hacer.  No sólo haga cosas por sus hijos, sea un mejor padre de familia.

5- Establezca reuniones familiares periódicas que se conviertan en una tradición, con el fin de producir acercamiento con cada miembro de la familia.

6- No suponga que si su hijo no le busca es que todo anda normal en su vida, de usted siempre el primer paso.

7- Cuando conversen utilicen la técnica que denomino el ping-pong, donde cada parte comparte sus ideas y sentimientos mientras que la otra escucha atentamente.  Se usa una bola y un tiempo acordado que permite que el que la posea cuenta con el derecho de expresarse.

8- Ajuste sus prioridades, tal vez no sea más importante lavar el carro que escuchar a los hijos o bien limpiar el piso que conocerlos un poco más.

9- Aproveche cada situación como una oportunidad para crecer en familia.

10- Evalúe constantemente el sentimiento de sus hijos respecto a sus patrones de comunicación.

Herramienta recomendada

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Por Lic. Wagner Eduarte

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