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¿Cómo ser padres sin dejar de ser pareja y cómo ser padres cuando dejamos de ser pareja?

¿Te cuesta llegar a acuerdos con tu pareja o con tu ex pareja respecto a la crianza de los hijos?, pues si la respuesta es ¡sí!, no se preocupe, es lo normal.   Para nadie es un secreto que la conformación de una pareja es un proceso que atraviesa varias etapas y dinámicas, donde la capacidad de adaptación está a prueba cada día, pues incluso hay quienes dicen que los hombres somos de Martes y las mujeres de Venus.  En fin, más que nuestras diferencias sean a partir de nuestro origen, la responsabilidad recae en una sociedad que nos socializa y educa bajo paradigmas diferentes, razón por la cual cuando debemos convivir en pareja se convierte en un desafío comprender el código género-afectivo de la otra parte.  Aún así aunque en ocasiones se vuelva complicado convivir con otra persona socializada bajo mandatos opuestos a los propios es posible una convivencia sana, es asunto de actitud.

Mantener una relación de pareja es un arte…

Si fuese sencillo lograr que una relación pareja sea perdurable, no estaríamos observando las estadísticas tan alarmantes de divorcios, todas las parejas lograrían mantenerse a través del tiempo, sin embargo sabemos que no es así, razón por la cual toma relevancia el análisis del binomio PAREJA-FAMILIA.

La pareja es el fundamento de la familia, es el subsistema familiar que se conforma primero y por ende su papel protagónico en la dinámica familiar.  Extrañamente aunque entendemos este principio, cuando nos referimos a la variable familia, anulamos a la pareja, quien se mantiene invisibilizada en el análisis familiar, pues nos referimos solamente a la relación padres-hijos como si la familia no tuviera otros miembros esposo-esposa.  Esa tendencia a borrar a la pareja cuando nos referimos a la familia tiende a limitar los abordajes preventivos que buscan fortalecer el seno familiar, ya que la clave está en equilibrar las tres “P” de la familia: PERSONA-PAREJA-PADRES.  Cuando en una familia sus miembros no logran poner en equilibrio estos tres roles empieza muchas veces la disfuncionalidad.

Si se puede ser Pareja sin dejar de ser Padres


  • Aunque la llegada del primer bebé a la familia se convierte en una experiencia mágica, debemos centrar la vida en familia en todas las fuentes de gratificación posibles, en este caso la pareja debe seguir siendo una fuente de gratificación y descanso.
  • En ocasiones el rol parental, específicamente a las madres de familia les termina absorbiendo la totalidad de su tiempo, pues la mujer recibe el mandato cultural desde el machismo, de ser la responsable directa de la crianza, cuidado, educación y academia entre otros aspectos, lo que le lleva a suprimir el espacio de pareja.
  • Incluso recordemos dado lo anterior que hay un sector de la población femenina que anula el espacio individual con la llegada de la maternidad, pues experimentan sentimientos de culpa cuando se dedican a su realización personal, de ahí la importancia de comprender que ser MUJER es más que ser MAMA; es ser PERSONA.
  • Mientras la mujer comienza a ser presa de este juego cultural, el hombre también termina siendo absorbido, pues desde el machismo el hombre promueve la actitud de la madre de vivir para los demás menos para sí misma, lo que al final termina también afectándolo a él al punto que la esposa amada pasa a ser solamente “la madre de mis hijos”.  Esto explica porque tantos hombres resuelven afuera de su hogar el vínculo afectivo y sexual que se empobreció con su pareja a través del tiempo pero con mayor intensidad desde la llegada de los hijos e hijas.
  • En resumen quite el piloto automático de su relación y recuerde que el vínculo de pareja no se enriquece a partir de la casualidad, mucho menos a través de la maternidad o paternidad sino de la vivencia y de la vivencia en pareja.

Pero, ¿qué pasa cuando dejamos de ser pareja pero continuamos siendo padres?

Es común en nuestro contexto que las parejas que no lograron consolidar su proyecto de vida en común, dadas la infinidad de variables asociadas, buscan la manera de re-direccionar sus vidas y parte de esta decisión es finalizar la relación de pareja y la convivencia; pero ¿se puede seguir siendo padres sin ser pareja?.

Realmente si es posible ser padres sin ser pareja, pues ambos roles son una función que se desempeña que suman a una totalidad que es la familia.  La función de la pareja es amarse mutuamente y consolidar el proyecto de vida en común, por lo que al concluir esta función la que compete a los “padres”  continúa intacta y no debería verse afectada, pues aunque existe un divorcio con la pareja no existe un divorcio con los hijos, bueno, al menos legalmente hablando.

  • No olvide que el mayor impacto en el momento de terminar una relación de pareja no está en su final, sino en la manera “cómo” se llevó a cabo el final.
  • Aunque siempre estarán los afectos involucrados al finalizar una relación de pareja pues en la mayoría de casos la decisión no es por mutuo y “pacífico” acuerdo, es importante que las emociones sean canalizadas de la manera más efectiva posible con el fin de no traumar ni lesionar a los hijos e hijas.
  • No utilizar a los hijos como chantaje emocional es una de las reglas éticas aún cuando la relación ya terminó, ya que los hijos e hijas no son parte de la PAREJA sino de la FAMILIA.
  • En aquellos casos donde no existe la madurez emocional para finalizar la relación y continuar bajo un rol de padres, es importante buscar ayuda de terceros, preferiblemente de un profesional que les oriente en la nueva dinámica familiar y permita llegar acuerdos sobre la custodia, la crianza, la corrección, las actividades académicas y extra-curriculares, etc.

Recomendaciones para aquellos que son sólo padres, pero también para los que aún son pareja para que no mueran en el intento de ser padres…

  1. Revisen constantemente su contrato psicológico: el contrato psicológico se refiere a todas aquellas expectativas que surgen en las relaciones interpersonales, las cuales en su mayoría se mantienen de manera implícita, razón por la cual se deben hacer explícitas.  La manera de acordar las expectativas que se tienen de la otra parte es a través de la herramienta más poderosa que los seres humanos poseemos “el diálogo”.  Sólo a través del diálogo se logrará llegar a una negociación en aquellos aspectos que generan malestar emocional y pueden estar afectando la forma de vivir el rol parental.  No olvide que es importante re-negociar el contrato psicológico pues todo sobre-entendido se transforma en un mal-entendido.
  2. Separe la pareja o ex pareja de la madre o padre: en ocasiones hay personas que tienden a mantener una idea integralizada de la otra parte, aún cuando la relación ya finalizó, por lo tanto hacer consciente esta separación de roles y funciones es crucial, no puede ser posible que lo que sucede en la función de “padres” afecte a la “pareja”, quienes a pesar de ser los mismos miembros tienen una función diferente.  No permita que lo que sucede en la pareja o en la ex pareja afecte el “equipo parental”, ahora más que nunca se requiere que ustedes trabajen como equipo por sus hijos e hijas.
  3. Resuelva y no acumule: en ocasiones el silencio se convierte en el enemigo número uno de las relaciones, pues hay dinámicas de relación donde no existe la suficiente honestidad emocional para expresar aquellos malestares, por lo cual fomentar el crecimiento de la asertividad es una oportunidad para resolver con prontitud lo necesario, ya que en caso contrario se hará crecer los rencores y resentimientos que detonan hasta en violencia.  No olvide, los problemas son como la maleza si no se cortan a tiempo seguirán creciendo.

Por Lic Wagner Eduarte

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Padres que escuchan, hijos comprendidos

10 Tips para escuchar a los hijos

¡Hable acaso yo escucho con los ojos, además usted solo para vagabunderías me llama!… ¿Ha escuchado estas frases?. Yo sí y en muchas ocasiones, pues son cientos los padres de familia que se les hace difícil escuchar a sus hijos y mantener un proceso asertivo de comunicación, de ahí la pregunta ¿cómo desarrollar la capacidad de escucha como padre o madre?. ¿Le interesa?, si su respuesta es negativa tenga mucho cuidado; puede estar perdiendo una gran oportunidad de acercarse a sus hijos o mejor aún que ellos se acerquen a usted.

Es importante evaluar el sentimiento que manifiestan nuestros hijos respecto a los patrones de comunicación familiar, especialmente en lo relacionado a la actitud comunicativa que reflejan, pues este sentimiento tendrá un efecto directo en la calidad de la relación. ¿Sabes cómo se sienten tus hijos con tus patrones de comunicación?.

Para desarrollar la habilidad de escucha, dicho sea de paso tan necesaria en todos los seres humanos especialmente en el rol de la paternidad y maternidad, lo primero que ocupamos es concientizarnos de su importancia pues muchos son los conflictos o bien los malentendidos que surgen por esta limitante o área de oportunidad.

La escucha es la base de la comunicación

La escucha activa es un elemento fundamental para un proceso de comunicación sano, es la base de una relación significativa.  ¿Verdad qué a usted le gusta que le presten atención cuando usted se comunica?, ¿si o no, pero cuando le prestan atención le están comunicando interés?; claro como podría brindar una acertada retroalimentación sino escucho primero, en otras palabras nadie podría ser un buen comunicador si primero no aprende a escuchar, esto aumenta y mejora la comprensión.

“Si no aprende a escuchar no aprenderá a conversar”

Son innumerables los factores que limitan la capacidad de escucha, sin embargo en esta ocasión mencionaré el más relevante: el tiempo.  En mi experiencia como consejero y terapeuta familiar escucho que esta es una de las quejas más relevantes de los hijos especialmente de los adolescentes sobre el accionar de sus padres, lo que logro verificar con la propia agenda de muchos padres de familia que expresan no tener tiempo para escuchar a sus hijos debido a sus múltiples ocupaciones y actividades, incuso en cientos de hogares la comunicación ha empezado a darse vía e-mail o recados en la refrigeradora, despersonalizando la relación padres e hijos y generando como efecto inmediato distanciamiento y empobrecimiento del vínculo afectivo.

El estrés familiar con el que se enfrenta la cotidianidad se convierte en un solapado enemigo de la comunicación, estrés que dicho sea de paso surge por una sobresaturación de funciones, tanto en la madre como en el padre.   En el caso de las madres que trabajan en el hogar la cultura machista le exige tanto respecto al mantenimiento del hogar que el tiempo se limita a realizar quehaceres domésticos, sin que exista en la mayoría de casos tiempo para compartir con los hijos. En el caso del padre su rol de proveedor y lograr el éxito en el mundo público coopera para que la dinámica familiar cada vez se constituya en una familia distante.

En síntesis, algunas ideas que pueden ayudar

1- Planifique su tiempo, esto le va a permitir calendarizar sus tareas y alivianar el estrés.

2- Aprenda a separar las tareas urgentes de las importantes, pues no siempre lo que creemos que debe ejecutarse inmediatamente produciría tanta catástrofe como lo imaginamos.

3- Haga delegación de tareas domésticas, esto libera la saturación de funciones centrada en una única persona, generalmente la madre.

4- Apele a un estilo de vida en equilibrio, donde el ser sea importante al igual que el hacer.  No sólo haga cosas por sus hijos, sea un mejor padre de familia.

5- Establezca reuniones familiares periódicas que se conviertan en una tradición, con el fin de producir acercamiento con cada miembro de la familia.

6- No suponga que si su hijo no le busca es que todo anda normal en su vida, de usted siempre el primer paso.

7- Cuando conversen utilicen la técnica que denomino el ping-pong, donde cada parte comparte sus ideas y sentimientos mientras que la otra escucha atentamente.  Se usa una bola y un tiempo acordado que permite que el que la posea cuenta con el derecho de expresarse.

8- Ajuste sus prioridades, tal vez no sea más importante lavar el carro que escuchar a los hijos o bien limpiar el piso que conocerlos un poco más.

9- Aproveche cada situación como una oportunidad para crecer en familia.

10- Evalúe constantemente el sentimiento de sus hijos respecto a sus patrones de comunicación.

Herramienta recomendada

El Club “Escuela para Padres de Familia” es un Programa Online que hemos desarrollado con el fin de acompañar a los padres y madres en su rol, haciendo de la maternidad y la paternidad una experiencia gratificante y divertida. El CLUB “Escuela para Padres de Familia” esta diseñado en módulos mensuales, los cuales se profundizan y desarrollan de manera permanente, donde se brindan herramientas que atienden a temas centrales por cada módulo de acción.

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¿Cómo enseñar a sus hijos a administrar el dinero?

Sabía usted que formar a un hijo implica educarlo también en el manejo del área financiera?.  Sabía que no es un curso de contabilidad I lo que estimula esta área?  Sabía que el manejo de las finanzas está relacionado con el establecimiento de límites y valores, así como con la canalización de las emociones?.  Definitivamente esta área requiere educación y es responsabilidad de las madres y de los padres de familia brindarle a sus hijos herramientas para que se conviertan en una persona con Inteligencia Financiera.

Así como hoy muchas madres se preocupan en desarrollar hijos con inteligencia emocional también hay que generar conciencia en desarrollar la inteligencia financiera: “Capacidad de utilizar el entendimiento en situaciones financieras cumpliendo objetivos establecidos sin ocasionar problemas a la calidad de vida personal y familiar” Grupo CIP, 2003.  En palabras más simples es pensar antes de gastar, apuntando a una guía de gastos basados en necesidades reales.

No cometa el error de creer que la Inteligencia Financiera se desarrolla hasta que se cumplan los 18 años o que es cuando se termina la carrera universitaria o bien cuando se obtiene su primer trabajo, sino por el contrario se da desde que a un hijo (a) se le entrega la mesada para llevar a la escuela o cuando algún familiar en su cumpleaños le obsequia dinero.

Son varios los indicadores que componen la inteligencia financiera, algunos de estos son: la actitud ante el dinero, manejo de gastos, manejo de impulso de compra, mentalidad de inversionista, manejo de deudas entre otros.  En esta ocasión enfatizaremos en la actitud de los hijos ante el dinero, pues cada vez es más común encontrar adultos cuyos problemas financieros radican en esta área.  Entendamos por actitud la manera como enfrentamos y decidimos sobre las situaciones que se nos presentan.

Las 3 actitudes más complicadas:

1. Derrochar: es no valorar el esfuerzo y la dedicación. Cuantas veces sus quejas de madre se dirigen en esta vía.  Recordemos que el esfuerzo es la cantidad de energía utilizada en una actividad y la dedicación es la cantidad de tiempo otorgada a esa actividad por lo que ocupamos que los hijos valoren no el dinero sino la energía y el tiempo invertido.

2. Avaricia: es desear más de lo que se posee.  En la cultura materialista en la que nos desenvolvemos junto a la estimulación de las estrategias mercadológicas se programa en los hijos esta actitud de insatisfacción material que incluso lleva a muchas madres a accesar créditos para realizar compras de artículos con el fin de que sus hijos estén a la moda, poniendo en aprietos incluso su calidad de vida.  Esta actitud de avaricia se contrarresta con una actitud de agradecimiento con la vida por lo que se posee sea poco o sea mucho.

3. Codicia: está muy asociada a la actitud anterior con la diferencia que se enfoca en desear intensamente lo de los demás.  Nace de la envidia y del egoísmo y por supuesto de la cultura del tener en que respiramos.  Hoy encontramos niños y niñas de 6 años de edad con celular propio, lo que obviamente le hace la boca agua a sus amiguitos.   A pesar de eso ayudarle a un hijo a interiorizar que uno no vale por lo que tiene sino por lo que se es puede ayudar a minimizar esta actitud.

En resumen:

 1- Revise primeramente su propia actitud como madre ante el dinero.

2- Recuerde que la educación de un hijo es integral.

3- Responsabilice a sus hijos del dinero que se le otorga.  Comunique sus expectativas.

4- Haga una lista de necesidades y establezca un plan de compra.

5- Al comprar algo que su hijo desea comprométalo a participar ya sea ahorrando o bien regateando.  Compre en equipo.

6- Desarrolle el hábito del agradecimiento a lo que se posee.

7- Discuta con su hijo si el valor personal se fundamenta en las posesiones materiales.

Por Lic. Wagner Eduarte

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Padres funcionales, familias estables

Una perspectiva diferente de la funcionalidad familiar…

¿Te imaginas una empresa donde las personas que laboran en ella no conocen sus funciones?, ¿quién contrata un empleado sin especificarle sus tareas laborales?, ¿podrá permanecer en el mercado una empresa bajo esta línea de administración?. Pues tristemente es esto mismo lo que sucede con muchas de nuestras familias, deseamos llevar la ¨empresa familiar¨ hacia un norte pero sin conocer las funciones y tareas que debemos ejecutar para lograrlo.

Desde mi punto de vista la crisis familiar no es sólo una crisis de valores, es una crisis provocada por la falta de claridad de su propia función, en este caso, la función parental.   Me llama la atención el uso que tantas personas le dan el término ¨familias disfuncionales¨, pues el mismo aunque correctamente se asocia con divorcios, separaciones, abandono parental y agresión en sus diversas manifestaciones, entre otros; no considera aquellos aspectos invisibilizados que se presentan en tantas dinámicas familiares, los cuales pasan desapercibidos pero tienen efectos similares y hasta más profundos en el desarrollo de los hijos e hijas.

La disfuncionalidad familiar hace referencia a una familia que no funciona efectivamente, eso sí es disfuncionalidad, de ahí la pregunta que cada quien debe constantemente cuestionarse: ¿está cumpliendo mi familia su función?, ¿está funcionando correctamente mi familia?, ¿estoy cumpliendo mi función de manera efectiva en mi propia familia?.

Una casa dividida no prosperará…

Jesús nos recordó un principio fundamental al decirnos que una casa dividida no prospera, siendo este un fundamento a revisar cuando somos parte de un equipo tal y como lo son los padres de familia. División se refiere a dos visiones, y es ahí donde inicia la disfuncionalidad, en este caso la disfuncionalidad familiar.  Dos visiones, es como tener un cuerpo con dos cabezas, el cuerpo no tendrá claridad de su dirección ni muchos menos de sus movimientos, de ahí la importancia de ¨trazarnos¨ como padres de familia una misma visión, pues la VISION DETERMINA LA FUNCION.

¿Cuál es la función de la familia?

La familia tiene una función biológica que es conservar la raza humana, así como una función socializadora de trasmitir cultura, tradiciones y valores, sin embargo, quisiera referirme específicamente a la función parental, es decir, la función que cada padre de familia debe cumplir para que su familia crezca y se desarrolle sanamente.

En cuanto a los padres de familia se puede decir que su función primordial hace referencia a la posibilidad de orientar a los hijos en la construcción de su propia personalidad y de su identidad, con el fin de ingresar al medio social o mejor dicho vivir de manera apropiada sus etapas de desarrollo y así lograr una adaptación a su etapa adulta,  por lo que toma mayor importancia no sólo la función como tal sino el medio para llevarla a cabo.

Evaluando nuestras funciones como padres de familia

Tristemente una de las razones por las cuales los padres de familia no cumplen su función es por la nula visión de equipo que se establece desde este subsistema familiar, ya que por nuestra cultura machista la función se le asigna solamente a la madre, siendo el papel del padre bastante limitado e incluso hasta nulo, resumido al rol de proveedor económico. ¿Cuántas mujeres no se quejan de que se siente solas en la crianza de sus hijos?, ¿cuántas expresan frustración por la poca participación del varón en este proceso de formación de los hijos?.  Pues lo anterior no es pura casualidad, es la realidad que nos envuelve la cual es un desafío para muchas familias.  Pero, ¿estamos claros los hombres y mujeres de nuestra función parental?, ya que esta variable no es asunto de género sino de propósito.

¿Se podrá tener una relación estable sin ser funcionales?

Como la funcionalidad es la base para construir relaciones estables, es importante considerar estas recomendaciones:

  1. Has una lista de las funciones que competen a ambos padres de familia respecto a la crianza, cuido y corrección de los hijos
  2. Anota aquellos aspectos en los cuales hay discrepancia y una de las partes siente o piensa que hay disfuncionalidad
  3. Valora el nivel de desgaste que experimenta cada parte involucrada respecto a las funciones parentales con el fin de evitar frustraciones que detonen en tensión familiar
  4. Provoquemos un acuerdo entre las partes, sin olvidar que los padres de familia efectivos trabajan como equipo
  5. Establezcan un plan de acción con acciones inmediatas a 24 horas con el fin de iniciar el cambio de actitud y mentalidad respecto a las funciones parentales
  6. No olviden que los propósitos se logran a través de acciones enfocadas, no se desfocalice
  7. Escriban su visión familiar, pues la visión nos dirige…

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¿Cómo formar niños y niñas con liderazgo positivo?

¡Estoy harta, tengo que repetirte mil veces las cosas para ver si acaso hacés algo!. Esta es una frase que retumba constantemente en nuestros hogares, dicho sea de paso no siempre los padres de familia hacen un alto en el camino para evaluar su fuente.  Lo cierto del caso es que esta variable tiene que ver con el liderazgo personal y para comprobarlo respóndame estas preguntas, ¿cree usted que a un líder hay que recordarle con frecuencia lo que tiene que hacer?, ¿se imagina usted al Gerente de una empresa que la Junta Directiva tenga que recordarle sus obligaciones?, o bien ¿existirá algún médico que atendiendo un parto se le tenga que enlistar sus funciones?.  La respuesta un unánime: NO.

Puedo afirmar que el liderazgo se logra medir en los hijos e hijas desde sus primeros años de vida, entendiendo liderazgo entre otras cosas como la capacidad de influir, de asumir y decidir,  de iniciar sin esperar, de organizar para alcanzar, claro está donde los resultados que se alcancen generen un beneficio grupal sin lesionar a terceros, de lo contrario estaríamos hablando de liderazgo negativo.

¿A cuál padre de familia no le gustaría formar un hijo o hija con liderazgo positivo?


La psicología moderna plantea que la labor de los padres de familia a través de la disciplina que ejercen hacia sus hijos e hijas “debería” tener como objetivo el desarrollo del autocontrol y de la auto-regulación, en otras palabras que los hijos e hijas por sí mismas aprendan a controlar sus actos y a decidir de manera acertada; sin embargo los patrones de crianza muchas veces se alejan de este objetivo, lo que a mediano y largo plazo puede limitar el potencial de liderazgo de las personas en formación.

Aquella discusión que ha permanecido por siempre sobre el liderazgo, ¿nace o se hace?, nos lleva a recordar algunas investigaciones desde la psicología social las cuales se han llevado a cabo de manera experimental y han brindado evidencias de que el liderazgo se hace, se hace desde una dinámica familiar sana donde los padres de familia tienen sus roles claros así como su propósito parental: formar hijos e hijas seguras de sí mismas.

Si usted desea formar niños y niñas con un liderazgo positivo considere las siguientes recomendaciones:

  1. Revise su estilo y patrones de crianza. Cuando un padre de familia tiene un patrón de crianza basado en la sobreprotección y el control hacia sus hijos probablemente limitará el potencial del menor, generando una relación de dependencia donde el hijo no podrá tener sus propios criterios para asumir sus decisiones, lo que se irá transformando en un sentimiento de inseguridad que le inhibirá en diversos estadios.
  2. Participe a los hijos en los procesos de toma de decisiones. Es lo que se llama “Liderazgo democrático”, lo que no sólo modela un liderazgo efectivo sino que permite que los demás se involucren en la construcción de las soluciones generando a la vez un sentido de responsabilidad personal que muestran las personas con liderazgo.  Sabemos que hay decisiones en un hogar que no son negociables pero existen en la cotidianidad familiar una serie de oportunidades para estimular en los hijos el liderazgo al construir en conjunto posibles soluciones.
  3. Establezca una lista de deberes pero permita que los hijos las ejecuten según su estilo. El hecho de que un hijo tenga que cumplir con una serie de deberes le enseña desde temprana edad en la búsqueda de objetivos así como en la habilidad de organización personal, aspectos cruciales en el liderazgo.  Sumado a lo anterior permita que en la ejecución de los deberes, los hijos establezcan su plan de acción limitando su función como adulto a establecer los plazos así como a su supervisar los resultados.
  4. No reprima la iniciativa de los hijos. Aquellos patrones de crianza donde no se estimula la autonomía, la iniciativa y la creatividad, genera en los hijos un sentimiento de frustración y de temor que a la postre lesiona no sólo su autoestima sino su propia auto eficacia, la cual hace referencia al juicio que se hace de las propias capacidades.  Aumente su tolerancia al error pues permitirle tomar la iniciativa es una excelente actividad para fortalecer la voluntad del menor. Aclare a la vez el margen de iniciativa y por supuesto los riesgos cuando sea necesario.
  5. Utilice el reforzamiento verbal para estimular el liderazgo. Refuerce verbalmente a los hijos cuando han asumido un reto, han llevado una tarea, han cumplido con su deber, han tomado una decisión, etc.  La mejor recompensa para cualquier persona es el elogio, más si se lleva a cabo en público, razón por la cual utilizar este recurso es crucial, eso si no olvide que a los hijos se les refuerza y se les ama por lo que SON y no por lo que HACEN, de manera tal que amplíe su concepto de liderazgo, no en función solo del LOGRAR sino del SER.

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Lic. Wagner Eduarte Saborío

(Administrador de Empresas y Psicólogo)

Grupo CIP (506)2253-7575

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!Auxilio, mi hijo es irresponsable!

La responsabilidad se ubica en la consciencia

Muchos padres de familia constantemente se quejan de que sus hijos no asumen sus deberes de manera responsable, incluso, esto se transforma en una situación cargada de tensión a nivel familiar, donde se inicia un ajedrez entre padres e hijos donde alguna de las partes intenta ganar la partida.  Desde los padres de familia la frustración va en aumento hasta que su capacidad de influencia es nula, imposibilitando aún más que el valor de la responsabilidad se eduque de manera efectiva.

Lo anterior nos lleva a replantear las estrategias al formar el valor de la responsabilidad, comprendiendo que el mismo se encuentra ubicado en la consciencia humana, es decir, cuando un padre de familia desea aumentar el sentido de responsabilidad de los hijos primeramente debe aumentar su consciencia.  Es imposible que exista responsabilidad sin consciencia, en otras palabras, para hacer crecer la responsabilidad hay que hacer crecer la consciencia.

Podríamos anotar que la consciencia tiene relación con la capacidad de reflexionar y valorar ante todo las consecuencias de los actos, siendo ese estado de conexión el que permite involucrarnos con las situaciones de manera tal que elijamos nuestras acciones. Algunos autores plantean que la palabra responsabilidad proviene del latin que significa “habilidad de responder”.  Por su parte el diccionario de la Real Academia expresa que responsabilidad significa “Obligado a responder por algo o alguien”, por tanto los padres de familia deberán en buena teoría aumentar esa capacidad de respuesta a través de las diferentes etapas del desarrollo.

Señales de alerta

Uno de los valores en los cuales los padres de familia deben invertirse en la formación de los hijos es el valor de la responsabilidad, ya que este estará presente a lo largo de su vida y en todos sus escenarios.  Es importante identificar algunos síntomas que reflejan que el valor de la responsabilidad no está siendo internalizado en los hijos e hijas:

  1. El hijo no cumple con ciertas tareas familiares asignadas
  2. El hijo no cumple con las tareas y proyectos escolares
  3. El hijo realiza las tareas familiares y escolares porque se le amenaza constantemente
  4. El hijo cuando lleva a cabo sus deberes lo abandona si se convierten en deberes complicados o displacenteros
  5. El hijo al tomar decisiones no toma decisiones analizando las diferentes alternativas, escogiendo la conveniente
  6. El hijo no asume las consecuencias de sus decisiones, no reconoce sus errores
  7. El hijo no respeta las reglas impuestas

Hijo con actitud irresponsable versus hijo con actitud de vagancia

Algunas veces se confunde la conducta irresponsable con la conducta de vagancia, por lo que es importante hacer ese contaste dado que el tratamiento de ambas condiciones es diferente. Cuando hablamos de vagancia, se hace referencia a la ausencia de ganas o bien de estímulo en el momento de realizar determina actividad o tarea, mientras que la irresponsabilidad no tiene relación con la ausencia de ganas sino con déficit en la habilidad de respuesta, siendo necesario diferenciar ambos aspectos si deseamos implementar una intervención efectiva.

En el caso de la vagancia se debe aumentar el estímulo o la ganas, una posibilidad es asociar la tarea poco o nada estimulante con un aspecto que despierte el interés del hijo.  Se debe procurar que todo estímulo que se asocie a la conducta de vagancia no afecte el desempeño y objetivo de la actividad o tarea principal, sino que por el contrario lo aumente.

La triada de la Responsabilidad

La responsabilidad se sostiene a partir de tres elementos que los padres de familia deben estimular de manera intencional:

  1. Visión de deber: los deberes son obligaciones, los cuales están presentes a lo largo de todas las etapas del desarrollo, sin embargo, hay padres de familia que presentan dinámicas familiares y estilos de crianza que colocan a los hijos en una posición de confort, donde los deberes son asumidos por los padres dado su estilo sobreprotector.  Incluso en ocasiones es el propio padre quien asume las consecuencias de los deberes no realizados por los hijos, por ejemplo: ¿has visto a los padres que le realizan las tareas a los hijos?
  2. Autonomía: esta cualidad se estimula desde la primera infancia de los hijos y se manifiesta cuando empiezan a caminar y a independizarse de los padres; toman sus decisiones y en ocasiones si no existe en el entorno una respuesta favorable a este accionar se genera una sensación de duda y vergüenza, que le restará autonomía para el resto de su vida sino se interviene de manera específica.  ¿Cuántos niños y adolescentes no carecen de autonomía?, ¿a cuántos de ellos hay que insistirles en sus deberes para que los lleven a cabo? ¿ Será eso autonomía?
  3. Rendición de cuentas y consecuencias: cuando en una familia los deberes no están asociados a un proceso de rendición de cuentas, posiblemente se limita la interiorización de los deberes en los hijos e hijas.  Todo hijo debe comprender que en algún momento deberá dar cuentas por sus acciones o por sus inacciones, esa consciencia es la que culmina la posibilidad de que el valor de la responsabilidad se manifieste.

Estos tres aspectos los podemos trasladar al plano espiritual, Dios en el libre albedrío que nos entregó a los seres humanos, nos permitió ser autónomos, es decir, administrar nuestra libertad, sin embargo, nuestro Padre Celestial, nos recuerda constantemente nuestros deberes cristianos, generándonos consciencia de que en algún momento de la vida tendremos que rendir cuentas de nuestras acciones, por lo que surge una pregunta: ¿estamos administrando nuestra propia vida de manera responsable?

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El poder del ejemplo

El discípulo refleja al maestro

¡De tal palo, tal astilla!, es una frase popular que nos recuerda la influencia que tienen los padres de familia en el desarrollo de sus hijos, y aunque en esta frase podríamos añadir la salvedad “aplican restricciones”, en la mayoría de casos es indudable que el comportamiento de los hijos e hijas es un reflejo del propio comportamiento de sus padres.

Sabemos que los medios de comunicación, los pares y las modas, entre otros factores influyen en el comportamiento de las personas menores de edad, sin embargo, los padres de familia son la mayor influencia en la socialización de los hijos, pues son la principal fuente de afecto además de ser los primeros referentes de su propio comportamiento.  Es así que todo padre de familia debe constantemente hacer un alto en el camino y cuestionarse que les está transmitiendo a sus hijos.

¿Has hecho consciente lo que transmite a sus hijos?

Definitivamente lo que un padre de familia forma en sus hijos trasciende en su vida, es información que afecta el estilo de interactuar con los otros, la personalidad, la visión al futuro, las actitudes y ante todo establece patrones de conducta que aunque sean disfuncionales pueden permanecer en el tiempo.  Escucho constantemente adultos que expresan “yo no grito así hablo yo, porque así hablaba mi mamá”, lo que ilustra la influencia de la cual estamos haciendo referencia.

Algunas teorías psicológicas plantean que el modelaje es el principal medio de aprendizaje social, el cual funciona a través de la observación, por lo que consciente e inconscientemente el hijo adopta conductas de sus padres y culmina imitándoles.  Incluso hay que recordar que desde esta perspectiva  hay hijos que prefieren recibir de sus padres el modelaje más distorsionado posible, esto con el fin de justificar su propio comportamiento y desde ese modelo justificarse.

¿Qué deseo formar en mis hijos?

Es una pregunta que nos coloca en una posición de consciencia y ante todo de alineación, es decir, nos invita a empatar nuestro comportamiento con aquellos ideales formativos que deseamos alcanzar en nuestros hijos e hijas, de manera tal que permite redireccionar nuestra energía, nuestras prioridades y lo más importante nos ayuda a renovar nuestro ser, es decir, donde está nuestra esencia: los valores.

Todo padre de familia coherente de su misión parental debe estar convencido de que su papel se resume a la formación de valores para la vida, pues son estas las herramientas que no sólo facilitan una toma de decisiones acertada sino que gratifican al brindar un sentido de realización.

Cuando un padre de familia se ha trazado un objetivo en su misión, posiblemente al pasar los años podrá entrar en contacto con su propio sentimiento de satisfacción, se sentirá orgulloso de su labor y ante todo de brindar su mejor esfuerzo con el fin de aportar en la vida de otros seres humanos: sus hijos.

Ese orgullo personal solamente será posible experimentarlo cuando a consciencia se ha llevado a cabo la tarea, cuando ha dado lo mejor de sí y por supuesto cuando a pesar de los años los hijos te continúan agradeciendo tus enseñanzas.  Si practicáramos un ejercicio de visualización al futuro, y nos trasladamos veinte años al futuro, ¿qué podrían expresar nuestros hijos de nuestras enseñanzas?, ¿qué recordarían como lo más valioso?, ¿qué aspectos los habría marcado positivamente? y ¿qué aspectos desearían revertir de sus propias enseñanzas?.

Todo lo anterior es lo que nos invita a responder a la pregunta: ¿Estoy claro del legado que deseo entregar a mis hijos?.  No puede usted olvidar que todo padre de familia deja huella en la vida de los hijos, solo que cada quien elige que tipo de huella desea dejar.

Herramientas para dejar huella positiva en la vida de los hijos

  1. Cuestione su propio comportamiento con el fin de atender áreas de oportunidad y de mejora.
  2. Nunca olvide que en ocasiones se escucha más fuerte las acciones que las palabras, por eso revise la calidad de sus acciones.
  3. Tenga presente que sus hijos le perciben a usted como un punto de referencia, así que decida utilizar esa influencia de manera favorable.
  4. Cada vez  que estés trasmitiendo a tus hijos una enseñanza pregúntese a si mismo si en un futuro será algo digno de agradecer o al contrario, algo que desearán revertir.
  5. La huella solo se puede dejar cuando existe claridad en los pasos que se ejecutan, así que has la lista de fundamentos que desea lograr en sus hijos.
  6. Empieza a caminar hacia el destino trazado…

Herramienta recomendada

El Club “Escuela para Padres de Familia” es un Programa Online que hemos desarrollado con el fin de acompañar a los padres y madres en su rol, haciendo de la maternidad y la paternidad una experiencia gratificante y divertida. El CLUB “Escuela para Padres de Familia” esta diseñado en módulos mensuales, los cuales se profundizan y desarrollan de manera permanente, donde se brindan herramientas que atienden a temas centrales por cada módulo de acción.

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¿Cuándo decir SI a los noviazgos de los hijos?

El tema de las relaciones de pareja  de los hijos e hijas adolescentes siempre ha sido un tema controversial, incluso hay que decirlo, en la mayoría de nuestros hogares genera gran conflicto y tensión.  Las discusiones más comunes se dan por la edad de nuestros hijos o hijas al iniciar una relación de pareja, por la edad de su pareja, por las responsabilidades académicas postergadas, por las cualidades de la persona que eligió, por la cantidad de tiempo que pasan juntos y por las salidas de pareja, siendo algunos de estos aspectos lo que convierte las relaciones de pareja de los hijos en un tema incómodo.

¡Auxilio, no entiendo las relaciones de pareja de hoy!

Uno de los mayores conflictos o disonancias que como padre de familia podrías estar enfrentando respecto a los noviazgos de los hijos e hijas tiene que ver con los cambios que han tenido los modelos de relación de pareja, esto porque la manera de vivir los noviazgos en tu época de adolescente era muy diferente a lo que sucede en este contexto.  No lográs comprender como antes se requería el permiso de la familia para iniciar un noviazgo, incluso no asimilás como antes el conocimiento previo para iniciar una relación de pareja era hasta de meses, o bien como el compartir los besos con una persona era un asunto de tanta responsabilidad y “exclusividad”.  Bueno en fin, la mala noticia es que los noviazgos si han cambiado, las reglas son diferentes y por eso se requiere una interpretación adecuada de lo que está sucediendo con el fin de garantizar una intervención oportuna y efectiva por parte de los padres de familia, la cual permita cuestionar los nuevos paradigmas de relación que asustan y alarman; sólo que para lograrlo se debe intervenir desde la capacidad de influencia no desde el temor que paraliza. ¿Desde dónde vas a influir en tus hijos e hijas?

¡Si nadie te enseñó a ser mamá o papá, mucho menos a ser suegro o suegra!

En la maternidad y la paternidad la mayoría de aspectos se aprenden en el día a día, sin embargo, hay un rol que lo hacemos consciente hasta que la vida nos enfrenta a una etapa de los hijos: sus noviazgos.  Es hasta este momento donde conocés un aspecto de sí mismo o de tu pareja, ¿cómo se asume el rol de suegro o suegra?.  En ocasiones hay quienes muestran cualidades nunca antes vistas, las cuales sorprenden a los demás pues asumen el rol desde los temores personales, las carencias, las propias y malas experiencias, los prejuicios o hasta los rumores.

Cuando tus hijos e hijas te dicen: ¡Felicidades papi y mami, ya son suegros!, ingresás a otro mundo, un mundo que puede resultar desconocido y algo confuso, por lo que necesitás de tranquilidad y claridad. La pregunta que surge es ¿cómo estás viviendo tu rol de suegro o suegra?

¡Es imposible huir a una de las dimensiones de la maternidad y la paternidad: Ser suegro o suegra!

Muchos padres de familia comentan abiertamente su interés en evitar o postergar la llegada de su rol como suegro o suegra, sin embargo, esto es una tarea improbable, ya que los hijos e hijas no son seres asexuados y la atracción por el sexo opuesto será imposible de reprimir.  Hay quienes tienden a negar el permiso o autorización a sus hijos e hijas de iniciar un noviazgo pensando inocentemente que su instrucción será atendida, incluso prohíben la relación de amistad con la potencial pareja del hijo o hija, o bien acuden a las amenazas de eliminación de privilegios, aspectos que dicho sea de paso son poco o nada eficientes, pues el inicio del establecimiento de las relaciones de pareja de los hijos e hijas está determinado por factores bio-psico-sociales, en palabras más sencillas, ningún padre de familia puede detener el despertar hormonal de los hijos e hijas, ni mucho menos reprimir sus emociones como la atracción.   Respóndase honestamente ¿ya has aceptado que serás suegro o suegra?

¿Le doy permiso o no le doy permiso para su noviazgo?: Eh ahí el dilema

Está pregunta compleja cuya respuesta va a depender de la visión particular de cada padre de familia, de su propia dinámica familiar, de sus expectativas, de sus reglas internas y familiares, entre otras, nos llevan a asegurar que la autorización a los hijos e hijas para que inicien una relación de noviazgo será particular, es decir, no existe una fórmula desde la cual se pueda responder, sin embargo, si plantea un desafío, que coloca a los padres de familia en la posición de acompañar a sus hijos e hijas, esto con el fin de conocer lo suficiente si su madurez emocional y cognitiva es la adecuada para que puedan establecer una relación de noviazgo sana y significativa, es decir, para responder a esta pregunta se requiere de un conocimiento pleno de los hijos e hijas y ahí es donde toma importancia el acompañamiento.

Recordemos que los extremos son peligrosos, por un lado el convertirse en un padre de familia tan moderno que tiende a ser liberar en estas decisiones de sus hijos e hijas, puede colocar a los hijos en una posición de vulnerabilidad y de riesgo al enfrentar situaciones que no están preparados a manejar, pero a la vez si nos colocamos en el extremo del ¡no podés tener novio hasta que tengás 30 años!, le robará a los hijos e hijas el aprendizaje de que un noviazgo bien canalizado aporta en el crecimiento personal, me refiero a la formación de valores como el compromiso, la responsabilidad, el respeto, la lealtad, la solidaridad que combaten y eliminan el egoísmo que fomenta nuestra sociedad actual,  lo que se suma a la posibilidad de estimular las habilidades sociales específicamente las relacionadas a una comunicación asertiva y a una resolución efectiva de conflictos, siendo  algunas de las lecciones que puede sumar una relación de noviazgo sana, por lo que satanizar los noviazgos no es una adecuada estrategia….

Responda honestamente, ¿estás acompañando a tus hijos o hijas con el fin de conocerles lo suficiente en su nivel de preparación y madurez para su futura relación de noviazgo?; no olvides esto es parte de tu misión, lo que a la vez te permitirá tener una respuesta acerca del momento para decir sí o no ante el noviazgo de los hijos e hijas, ánimo en esta decisión personal y familiar.

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¿Cómo hablar con los hijos acerca del amor?

Empecemos con las relaciones raras, rápidas y recicladas…

¿Sabía usted que sus hijos en algún momento se van a enamorar?.  En ocasiones algunos padres de familia me comentan su preocupación y sus temores respecto al momento en el cual sus hijos o hijas se inician en el mundo del noviazgo.  Sabemos que los actuales modelos de relación muestran características que colocan en una posición de riesgo a quienes eligen este tipo de relación, me refiero a los famosos “apretes, amigos con derecho, amigovios, marinovios y hasta las relaciones paralelas”.

Estos modelos de relación tienen como común denominador la ausencia de compromiso y ante todo la nula exclusividad entre las partes, un conocimiento nulo de los valores de mi pareja (si se le puede llamar pareja), falta de claridad en el propósito de la relación y un fuerte interés erótico como motivador de la relación que detona en el inicio de la actividad sexual irresponsablemente, siendo estas algunas de las variables que distorsionan el verdadero sentido de una relación de pareja y lo que complica aún más la influencia de los padres de familia en la afectividad de los hijos e hijas.

Tristemente hay padres de familia que “andan ajenos” en el tema de las relaciones interpersonales de sus hijos, especialmente de sus relaciones de pareja, lo cual puede explicar porque me encuentro con frecuencia jóvenes (y al escribir no pienso en preadolescentes y adolescentes solamente) que confunden el amor con la atracción, la idealización, la obsesión y hasta con la dependencia afectiva; pues claro, no han recibido una orientación clara por parte de sus padres en el tema de la afectividad pues andan “ajenos” ante esta realidad. Todo padre de familia debe iniciar esta titánica labor a través de un cuestionamiento profundo con sus hijos e hijas respecto a los modelos actuales de relación que generan tanta confusión. ¿Y usted ya lo hizo?

El reto es educar la afectividad de manera intencional…

Vamos a definir la afectividad como el conjunto de emociones y sentimientos que un ser humano experimenta en la dinámica de sus relaciones interpersonales, por lo que el educar esta dimensión desde el rol parental se convierte en todo un desafío.  Si bien es cierto la educación de la afectividad se logra desde la propia vivencia cotidiana de dichas emociones y sentimientos, es necesario que se cuente con la información necesaria que permita una intervención efectiva, pues existen en nuestro contexto cultural una serie de distorsiones respecto a la afectividad y su vivencia, las cuales deben ser cuestionadas con el único fin de ser reemplazadas.

En mi trabajo profesional he descubierto que la principal fuente de sufrimiento afectivo tiene que ver con las concepciones erróneas de lo que implicar el amor y sus manifestaciones, por lo que el promover una idea clara del verbo amar puede ser un factor protector para los hijos.

¿Cómo usted vive su propia afectividad?

Como en todas las áreas de la formación de los hijos es fundamental la variable del modelaje, la cual es el aspecto de mayor influencia en el desarrollo de los hijos e hijas, por lo que es indispensable que los padres de familia hagan consciente la manera de vivir su propia afectividad, identificando los temores, fantasmas y prejuicios que expresan indirectamente respecto al tema de las relaciones de pareja. ¿Ha escuchado la frase: no confíe en los hombres, todos son iguales?, o bien ¡no se enamore, mejor “dedíquese a estudiar, no vale la pena!, estas, entre otras son frases que reflejan los temores de los padres de familia pero ante todo pueden ser el reflejo de experiencias no superadas ni transformadas en lección, por lo que cada padre de familia debe asegurarse de no estar trasmitiéndole a sus hijos e hijas sus capítulos no resueltos, pues en este caso estarían heredándole a los hijos una visión bastante pobre de lo que significa el amor pero ante todo de su propia vivencia del amor. ¡No olvide que usted es el principal modelo de sus hijos!

El amor no le hace daño a nadie, lo que nos daña es nuestra forma de amar…

Todas las personas vamos adquiriendo a través de nuestra historia de vida un aprendizaje socio-afectivo, el cual determina entre otros factores nuestra manera de vincularnos con los demás, la manera personal de demostrar el afecto, así como los roles que asumimos en nuestras relaciones interpersonales, lo cual se convierte en una característica de nuestra personalidad y ante todo de nuestra  identidad.  Se debe atender este aprendizaje que se transforma en nuestro propio estilo de amar, con el fin de que los hijos e hijas puedan hacer consciente aquellos aspectos poco saludables para su desarrollo personal así como para el establecimiento de las relaciones interpersonales. De ahí que debemos aclarar que el amor en sí mismo no es maligno, no hace daño a nadie, sino por el contrario lo que afecta y daña es nuestra forma de amar basada en carencias y estereotipos culturales.

Herramientas para hablar con los hijos acerca del amor

  1. Ubíquese en la etapa de desarrollo de sus hijos y en su vivencia del amor, esto le permitirá ser efectivo pero ante todo tener empatía.  Recuerde que en la adolescencia toma relevancia el establecimiento de las relaciones de pareja y aumenta a la vez la presión social.
  2. No olvide que sus hijos independientemente de su edad tienen la capacidad de amar, sin embargo, la habilidad de amar es lo que debe estimularse y desarrollarse de manera intencional.
  3. Confronte su propia idea del amor, pero ante todo su propia vivencia con el amor.  No trasmita a sus hijos temores ni prejuicios acerca del amor, pues puede distorsionar la forma de vivir la afectividad en sus hijos.
  4. Amplíe su significado de amor. No olvide que el amor no es un sentimiento, tiene sentimientos pero el amor no sólo se siente, también se piensa y se quiere; en otras palabras el amor es una decisión que contiene sentimientos.
  5. Conozca el significado de amor de su hijo. Invítele a reflexionar sobre el papel de las emociones y los sentimientos, pero ante todo reflexione a su lado del papel de la mente y la voluntad en la decisión de amar.  Si solo te suscribes al papel de las emociones podés confundir el amor con la atracción y aunque la atracción puede existir en el amor, el amor es más que atracción.
  6. No piense que es más fácil sentir el amor que explicarlo, si se puede concretizar y ante todo pragmatizar. Una manera de hacerlo es que los hijos comprendan que la razón opera sobre la emoción no al revés. Recuerde que no todo lo que a uno le hace sentir bien le conviene. Es imposible decir: “yo siento que te amo” (emociones), “se que no me convienes” (mente) y “no quiero amarte” (voluntad).
  7. Estimule la inteligencia emocional en sus hijos con el fin de que logren diferenciar el amor de todo lo demás que se le parece.  Es importante que aprendan a identificar la atracción, la obsesión, la ilusión y ante todo la dependencia afectiva.
  8. Cuestione la idea de amor de sus hijos de una manera respetuosa pero con argumentos si fuese necesario, más cuando existe una motivación insana al establecer una relación de pareja.
  9. Utilice la autorrevelación como una manera de educar y generar reflexión no de sermonear. Háblele a sus hijos de manera abierta sin lujo de detalles de sus experiencias afectivas como una manera de generar reflexión.  No le tenga miedo a la auto-revelación.
  10. Informe a sus hijos que en el proceso de enamoramiento la química cerebral se altera, sin embargo, la decisión de amar no es solamente una acción química que tiene una manifestación emocional, sino que también debe involucrar la mente y la voluntad. Las endorfinas aumentan los niveles de placer, al aumentar la dopamina se focaliza la atención el ser amado, baja la serotina que aumenta el pensamiento obsesivo hacia ese ser amado pero aunque todo esto es algo intenso no es amor, son emociones en acción.
  11. Si su hijo o hija se ha encaprichado con una potencial pareja, no ataque la relación, trabaje sobre su motivación pues en caso contrario puede detonar el Síndrome de Romeo y Julieta que plantea que la pareja al experimentar sensación de adversidad aumenta la producción de dopamina y esto intensifica la relación, haciéndole pensar que el amor va creciendo.

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